Luego ocurre otra cosa que nunca se había visto en un grupo de niños: una disciplina espontánea. Este hecho sorprende a muchos.
La disciplina en la libertad parece resolver un problema que hasta ahora parecía insoluble. La solución consiste en obtener la disciplina otorgando la libertad.

Los niños que buscan trabajo en libertad, cada cual concentrado en un tipo distinto de ocupación y, sin embargo, unidos en un solo grupo, da la impresión de la perfecta disciplina.
Los niños están en un ambiente que les ofrece la posibilidad de desarrollar una actividad ordenada, y nos manifiestan este nuevo aspecto, desarrollan un tipo psíquico común a toda la humanidad.
Este cambio crea cierta uniformidad entre los niños y se produce siempre cuando el niño se haya concentrado en una actividad. Apenas el niño encuentra el modo de trabajar, desaparecen sus defectos, hay algo dentro de el que parece liberarse hacia una actividad externa, que atrae aquella energía y la fija en un trabajo constante y repetido.
En el período de los 3 a 6 años, cuando el niño trabaja se realiza una integración sorprendente ya que la mano trabaja y la mente guía el trabajo.

